miércoles, junio 14, 2017

Casa perdida casa nueva

Hay una reunión en mi casa, y cuando me recargo en una de las paredes se cae. Debe haberse remojado pues afuera llueve y veo que entre los escombros hay un bebé que se ahoga en un hoyo lleno de agua. No puedo salvarlo. 
La gente quiere lincharme así que prefiero suicidarme lanzándome al hoyo pero después me arrepiento de la idea pues no quiero morir, mucho menos ahogarme en este lodo.

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Caminando por la calle me encuentro al loco Valdés y después a Alejandro Suárez, me pregunto si en casa del loco sus invitados salen a contar chistes y disfrazados cuando tienen que ir a comprar algo que necesitan. Por cierto, el loco no me saluda, sólo me cuenta un chiste y sigue de largo.

Cuando llego a casa con las moras azules, encuentro a Vincent con una mujer haciendo una salsa de aguacate y le digo que le leí la mente, pues yo venía pensando en hacer un agua fresca y él coloca algunos de los frutos dentro de la licuadora sin sacar el aguacate, y después seleccionamos los que usaremos, pues hay unos muy arrugados y otros verdes. También hay que quitarles los cabitos.

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Caminando llego a mi nueva casa en Utopía, barrio que está frente a un terreno lleno de pasto donde todavía no han construído nada, veo que alguien ha dejado una notita pegada en la pared hasta atrás y me pregunto si será un aviso. Yo creo que ya llegué pero veo un auto blanco estacionado enfrente y me pregunto si será la policía. Como veo mucha gente, y no estoy seguro porqué, mejor me voy y después regreso.

A mi regreso un niño me acompaña y para entrar al barrio nos dan un boleto que tiene la imagen de Mickey Mouse con sombrerito marinero probablemente de Steamboat Willie. El boletero no nos cobra porque vamos a Utopía. Me equivoco de calle y en esta hay muchos vehículos estacionados demasiado cerca uno de otro y ninguno es casa móvil. Cuando por fin damos con la calle hablamos de que este lugar es perfecto para tener mascotas y empiezo a llorar contándole al niño del perrito que se me murió, y él me pregunta que si el que tengo es chiquito, no, pues ya pasa de 12 años, le digo entre sollozos, el otro ya había cumplido 16, y ya no quiero pasar por lo mismo. Se encariña uno demasiado con ellos y después los tenemos que ver ir. 

Una mujer prepara un placebo.

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