miércoles, marzo 15, 2017

Perros en celo

Llego con Rusty (que aquí es muy peludo, como pastor alemán) a un lugar donde ya hay dos perros, uno de ellos hembra, por lo que temo haya algún altercado entre ellos y pienso en proteger al mío. Hay una división con una cerquita muy frágil de madera y allí quiero meter a la perra, pero como está lejos y se me dificultará controlar a Rusty cuando ella pase por aquí, decido meter mejor a mi perro y aunque está pesado lo cargo, lo meto por encima de la cerca y lo dejo caer. Las piezas de madera son tan delgadas como esas que regalan para agitar pintura, y el perro con su hocico, parece poder romperlas, pues las mueve porque están unidas entre sí por alambre. La perra se acerca y lo orina, seguramente ya anda en celo o algo, y hago un gran escándalo porque ahora tendré que limpiar al perro y hasta el lugar en el que está porque no quiero que se apeste. 

...
Iré con unos amigos a un lugar y cuando llego a donde están ellos allí está también Claudio, muy guapo y formal con camisa blanca y corbata y todo. Se ve bien, delgado. Me da pena porque yo voy de fachas. Para cambiarme sólo llevé una playera roja con un corazón delineado en negro. 

Hay unos nopales por allí porque en dos ocasiones siento que me espino y quiero quitarme las espinas pero sólo me quito las más visibles, que retiro con los dedos.

Yo les sugiero ir a un lugar que queda cerca del Obispado, al cual se llega por una callecita muy angosta. No recuerdo el nombre del lugar, pero en la telenovela de Juan Osorio, esa donde salía un chileno grandote que parecía superhéroe, Jorge, les digo que se llama (Cristián de la Fuente) y una pelirroja Andrea, ellos siempre decían que era un lugar muy bueno. 

Mi atuendo no termina de convencerme y menos ahora que he visto como irán vestidos los demás y yo usando unos alfileres para ajustar la playera me queda peor.

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