viernes, febrero 27, 2015

La cachetada

Estoy en casa de una tía, donde además de otras personas, está Carmen Salinas.
Hablamos de varias cosas, entre ellas de lo bien que se encuentra Rosita Fornés a su edad, pues ya pasa de 90 años. Yo me levanto y bailo. Después, cuando me asomo por el balcón hacia la playa (o alberca muy grande), también muevo el trasero, pero de eso nadie comenta nada. Carmen viene a asomarse conmigo y le comento de alguien que me debe y que si un día veo con su canasto azul rodándolo en el agua, sería capaz de aventarme desde acá para reclamarle. Así? dice Carmelita mientras se lanza al agua.

Después veo que tuve que darle mi perro Rusty a mi tía y trato de llevarlo con nosotros mientras platicamos en el pórtico, pero al hacerlo se me escapa y corre por las calles. Lo sigo sin perderlo de vista y cuando creo que lo he atrapado, veo que se trata de un perro idéntico, pero que trae collarcito y que además tiene sus testículos. Lo suelto y atrapo al correcto.
Cuando voy con él de regreso a la casa me pregunto que habré hecho si lo llegan a atropellar cruzando esta ran avenida, y en eso, veo que Rosalinda, la hermana de Abelardo, lleva a su bebé en una carreola mientras pasea con su marido. Ellos me ven y me siguen a la casa, y mientras yo coloco un collar amarillo con velcro en el cuello del perro, ella pregunta a mi tía por las cosas de la difunta, sobre todo las joyas. Esas están en la corona, le dicen y veo que alguien lanza a propósito, una pelota de tenis rumbo a donde estamos, para ver si el perro corre al monte tras ella, pero yo lo contengo.

Cuando vengo de regreso a reunirme con los demás, cargando al perro por las axilas, Maya Rudolph le da una nalgada al animal, y yo me pongo como idem. La detengo y le doy una cachetada con el dorso de la mano derecha y le digo que no sea perra, que si el animalito no le ha hecho nada, para que lo nalguea, la agarro en el quicio de una puerta y le doy dos bofetadas más, para seguir agrediéndola verbalmente desde la silla en que me siento mientras ella sale como apenada y le digo que mejor ya ni venga, cuando yo esté (yo no puedo mandar en esa casa), porque le va a ir muy mal a la hija de su pinche madre, entre otras maldiciones.
¿Le gustaría que fuera yo a nalguearle uno de sus hijos sin motivo? No, verdad?

jueves, febrero 26, 2015

Abuso

Alguien toca a la puerta y cuando abro veo a dos hombres y una mujer que dicen buscar a Vincent. Le aviso y cuando él sale a la puerta, uno de los hombres, desde abajo del porche, lo jalonea y le digo, hey, no ve que está enfermo? La mujer también defiende a Vincent diciéndole algo al hombre, quien sin dejar de hablar y gritar, lo suelta.

Después de un rato y olvidado el incidente, recuerdo que Vincent todavía está afuera, y al salir por la puerta de atrás, lo veo en el suelo y corro a auxiliarlo. Tiene un matamoscas en la mano y con él se espanta a los zancudos que numerosos, vuelan cerca de su cabeza. Como puedo lo arrastro hacia adentro tratando de que no entren con nosotros los mosquitos ni dejando que se salga el perro, pues Rusty se las ha ingeniado para escabullirse y trata de correr. Yo, con una mano sosteniendo a Vincent y con la otra el matamoscas y tratando de agarrar al perro por donde se pueda, no logro hacerlo todo.

miércoles, febrero 25, 2015

Visita al trabajo

Alguien me acompaña a buscar a Omar López, conocido mío, al lugar donde él trabaja, pero en la puerta no me permiten el paso porque no tengo identificación.
Le explico a la persona de la caseta que yo trabajé allí y que seguramente muchas personas me conocen, pero no, me dejan afuera y en eso siento que alguien me abraza por detrás y al voltear veo que es el hombre a quien yo buscaba y le explico como estuvo todo.

martes, febrero 24, 2015

Trabajando

Vincent me lleva al lugar donde tengo que trabajar, pero no doy con la casa y entro a la casa equivocada. Seguimos buscando y doy con el número 1150 o algo parecido y empiezo a trabajar, pero una mujer que vive allí me trae unas cosas. 

A la distancia, por el camino, veo un vehículo y le digo adiós agitando mi mano en el aire.

lunes, febrero 16, 2015

Masacre

Traigo algunas cosas para la vecina de mi tía Julia. Como las puertas están casi juntas, subo hasta su casa y la llamo. Cuando sale, empiezo a colocar todas las cosas mientras ella las ve y pregunta. Saco todo y decido quedarme con una bolsa negra como de terciopelo, mientras le digo que lo único que no traje fueron las macetitas y los relojes de pulsera.

Veo que tío Eduardo está en casa de ella desayunando y me pregunta por mi tía. Le digo que la quiero mucho y que ha sido mi tía desde que nací. Debe ser por eso.

En eso estamos cuando veo que frente a nosotros, donde debería estar la escalera que da a la casa de mi tía, se estaciona una camioneta y una mujer desde la caja, armada con una ametralladora, empieza a disparar. No se si da en el blanco o no, pero muchas personas empiezan a caer y yo trato de protegerme con la parte metálica del barandal, y es cuando veo que hasta al perro le dieron, pues está ahí echado como muerto. Desde ahí sólo veo las piernas de la mujer que no deja de disparar.

domingo, febrero 15, 2015

De regreso en Linares

Visito a mi familia en Linares y me encuentro con este muchacho que supuestamente fue compañero mío en la escuela, pero que no recuerdo su nombre, ni él me lo dice. Quizás yo finjo que sí lo recuerdo y él no intenta asegurarse, el caso es que vamos a su casa y ahí me invita a comer algunas frutas de unos árboles que tiene en el patio.

martes, febrero 03, 2015

Alberto Estrella

Alberto Estrella se me escapa. Yo quería saludarlo e invitarle algo, sale del restaurante sin que yo me de cuenta. Veo un auto que contiene algunas pieles de la carretera. Estoy en la cajuela y necesito entrar. Los perros comen algo del suelo y me molesto.

Claudio, Chuy y Alejandra fueron a la fiesta de la escuela y yo no pude porque tuve una salida el sábado. Alguien nos dice que ella no puede estar allí, pero habrá que hacerla pasar a como de lugar. Tengo que escribir unas letras en el párpado de contraseña.