jueves, febrero 27, 2014

Zombis

Héctor González y su familia me invitan a comer a su casa. Su muejr hizo algo especial.

Por allí hay una casa de cristal y después de la inundación quedó algo azul gelatinoso.

Tememos que nos agarren los zombies.

lunes, febrero 17, 2014

Recorrido turístico

Salgo en la bicicleta después de la lluvia. Puedo hacer e recorrido a Elgin o Edimburg a la par que el río.
Tomo un camión y veo a un soldado con uniforme que se cambia de zapatos. El se molesta porque quiero preguntarle algo y por ir de bobo no me doy cuenta cuando toda la gente se baja. En el zócalo, decido visitar primero el mercadito y después algunas iglesias antes de seguir mi camino.
Alguien me pregunta por el recorrido y les recomiendo visitar primero las iglesias y por último el mercado, pues no hay nada mas que ver.
El elevador se me pasa y después casi me caigo al pisar una parte que sube y baja.
Vivica Fox es Vanessa, ex compañera de trabajo, se la presento a Laura mi prima.
Laura fue jaloneada y ya se quiere ir pero el marido de Vanessa me ofrece unas flautas vacías o tacos antes de irme.
El muchacho de información vende algo en 14 pesos que garantiza entradas gratis a lugares.
Es como un zapatito de barro con agarradera.

sábado, febrero 15, 2014

El gran perro muerto

Mi mujer y yo vamos a donde está una niña que está vendiendo unos emparedados resecos. Su casa está frente a la nuestra y le decimos que si no podría hacernos unos frescos. Ella dice algo pero al final regresamos a la casa sin nada. Antes de entrar, tomo al perico que teníamos en el pórtico y planeo llevarlo a un lugar donde no haga daño dentro de la casa, pero en el camino se me vuela del dedo y cae en la alfombra, que es de color beige y empieza a sacarle hebras con el pico. Trato de evitarlo porque después tendré que cortar todas esas hebras con unas tijeras, pero el perico sigue picoteando la alfombra.

Mi casa está en alto y Terique me ayuda a preparar la basura para sacarla a la calle. El problema es que ahora tengo que cargar con los perros para arriba y para abajo, pues después de la puerta hay un pequeño espacio sin barandales y después la escalera (no escalones) hasta la calle.
Como puedo subo y bajo con temor a que algún día un perro se caiga, espero que ellos distingan el peligro y nunca traten de saltar desde acá.
Veo a una muchacha que trasculca la basura y le llamo la atención. Ella me sigue hasta arriba y con ella va otro perro. Le pido que se lo lleve. Después veo a alguien que me recuerda a Lidia y le comento lo mucho que se parece y dentro de la más increíble coincidencia es que al lado vive alguien que es idéntico a Martín, su hijo, y con él hay alguien más que se le parece, quizás su hermano menor. Entramos a su casa y me muestran unos álbumes con fotos de familia. Esperaba reconocer a más personas pero no. Hay en dos fotos, alguien con una chalina o algo en la cabeza en color verde neón.

Regreso a casa y no encuentro a Rusty. Bajo y veo un perro muerto siendo devorados por otros perros, zopilotes que a picotazos tratan de espantarlos y después el perro muerto, que era negro, es blanco y reacciona a los buitres, e incluso lame su propia sangre derramada en el pavimento. Espero que nada malo le haya sucedido a Rusty y por más que lo busco no lo encuentro. Veo otros perros negros, de diferentes razas, tamaños y edades, pero a él no.
Creo ver otro perro tirado patas arriba con la panza abierta pero creo que aún está vivo y no es negro.

viernes, febrero 14, 2014

El baño del 9

Una vecina me dice de un trabajo de cargador de 9 a 6 de la mañana. Su marido cree que yo no sirvo para ese trabajo porque soy joven y me veo como demasiado bonito como para andar toda la noche cargando y descargando camiones. Le digo que no hay problema, que en casa de todas formas me desvelo y no gano nada.
Para que no se me haga tarde, el vecino duerme en mi casa pero se cae del sofá. Alguien más quiere dormir aquí.
Otra vecina (la que me regaló la televisión) me llama para preguntarme por un blanqueador y mientras le contesto recordando anécdotas de mi familia, recorro la casa y le digo del baño del 9, del jabón mariposa, de oxiclean, etc. y ella dice que ya lo intentó todo y nada ha dado resultado.
Cuando llega la hija de Fred Kiels, le ofrezco unas galletas de piña.

jueves, febrero 13, 2014

Zapatos y tenis

Ayudo a Gary en su casa y veo que tiene la lavadora descompuesta. Puede ser la aspiradora, el caso es que arroja agua por donde no debe.
Con nosotros está Maya Rudolph, la muchacha de SNL, con unos gatitos y un perro. Cuando Gary trata de reparar su electrodoméstico, al sostener ambos cables, saltan chispas, como si los cables hicieran corto.

Regreso a la casa y veo que no se ha rentado. La mujer que la cuida es la otra mujer del papá de Chuy Leal y cuando empiezo a recoger zapatos y tenis (todos de color blanco) ella ve unos que tienen adornos color rosita y le digo que esos me los regaló la mamá de Chuy. Espero no meterme en problemas.

miércoles, febrero 12, 2014

Una gran fiesta

Olga Laura y Chantal Andere están embarazadas y ambas quieren una coca-cola en botella de plástico. No se que hacer porque nadamás tengo una y no quiero quedarle mal a nadie.

Voy a trabajar a una fiesta muy grande al aire libre donde prepararé beebidas alcohólicas. Me se una que lleva granadina y otra cosa que no tiene alcohol. Me enseñan a preparar otras. Ben Stiller me incita a sentarme con él y me río de las cosas que dice. Tengo que seguir trabajando y camino entra las mesas por largos pasillos cuando veo una mancha como de sangre que se extiende a lo largo y trato de limpiarla. Alguien me dice que no lo haga, porque es una vomitada, que espere a que alguien profesional venga y la limpie.

Creo ver a Fernando Sagástegui en silla de ruedas, pero no debe ser, pues todo mundo está rodeándolo como pidiéndole un autógrafo. Al seguir caminando veo que la fiesta terminó y que ya no hay ni mesas, ni sillas ni gente...

martes, febrero 11, 2014

Agua debajo de la casa

Voy paseando a mis perros de noche por la calle Century. Cuando veo que ya está muy obscuro y no veo si en el monte hay animales que nos puedan atacar, regreso.
Vincent llega de madrugada, cuando yo todavía ni me acuesto, pero no hago ruido para que no se entere.
Estaba viendo por televisión una serie donde la familia está dividida. No sé como le hacen, pero las familias, que se supone son una sola, nunca se ven, la mamá por un lado con algunos hijos y el papá por otro con otros hijos. 
Andan merodeando una mujer y un hombre misteriosos.
Afuera veo a Rusty y descansando en un hoyo debajo de la casa, y me da miedo porque tiene agua. Seguramente al escarbar rompió alguna tubería, el caso es que cuando me agacho y muevo un tubo, el agua disminuye. Está caliente. Temo que con esa fuga la parte de abajo se deteriore y la casa se caiga.

lunes, febrero 10, 2014

Drenajes tapados

Estoy en Casa Enrique, y algunas de mis ex compañeras todavía están allí. Recorro la tienda y veo que poco ha cambiado. Llego a un lugar donde el drenaje está tapado, y cuando llegan los plomeros en su camioneta, me dicen que tengo que darles una llave para que ellos cierren al terminar. Yo tengo otra copia de esa llave y de otra que uso para abrir.
Olga Laura me dice que tenga cuidado con las llaves.
Caminando con ella rumbo a mi casa, veo a mi perro Rusty acostado bajo un plástico transparente y veo como mueve sus ojos al seguirnos cuando nos ve.
En casa encuentro dos gatitos y los echo para afuera por temor a que los perros los lastimen, pero afuera anda otro gato que los ataca y asusta. Snoopy sale conmigo.
En casa de Martha también está el drenaje tapado y cuando le ayudo a destaparlo, veo que fue por una envoltura de plástico metalico de barritas nutritivas que apareció en el agua sucia.

domingo, febrero 09, 2014

Siete manzanas en el cocedor

En una reunión donde estoy, escucho a una muchacha preguntarle a alguien si se ha bañado bien hoy. No se si lo habrá olido o porque le pregunta, pero eso me hace apartarme del grupo y olerme, porque yo no me he bañado ni bien ni mal. Sencillamente no me he bañado.
Cocemos siete manzanas en un aparatito (como una repisita) donde la más grande no cabe y hay que buscar otra que la sustituya. Me dicen que aquí las manzanas se cocen por dentro pero que por fuera se siguen viendo como si fueran frescas.
Alguien llevó a su perro al trabajo y el animal está obedientemente sentado a los pies del amo. Me pregunto si será este uno de mis perros, pero no, ellos no se comportan así de bien.
Una muchacha no llega y la localizan por medio del GPS en un mapa de 1 dólar. Le veo el precio y veo que el aparatito muestra su localización.
Mr Mike (Mustafa) se despierta y sale a su puerta cerrando un ojo, seguramente porque le molesta la claridad del día.
En la calle, ocurrió un accidente. A un auto que conducía Lourdes Reyes se le cayó la portezuela de atrás (era como guayín) y se le salió algo oscuro y melcochoso. Ella pide ayuda y yo, como esto está después de una curva en la autopista, me pongo los guantes y trato de advertir a quienes vengan para que no choquen contra ella, que está ahí atorada en un lugar donde posiblemente tenga poca visibilidad.

A pesar de mis esfuerzos, muchos automovilistas, con cuidado, le sacan la vuelta y siguen su camino, aunque muchos de ellos, al entrar al breve espacio entre el auto accidentado y el muro de contención, se raspen el lado izquierdo.

Alguien desea hacer una llamada telefónica y lo llevo a casa de las Guidry, donde esta persona se sienta a hablar y yo me trepo sobre él, quedando muy cerca de una repisa hecha con una tabla de madera que si recorro demasiado hacia un lado u otro, amenaza con caerse. No sé que hacer para que quede como estaba antes de que yo le moviera y por fin nos vamos. Al cerrar el portón, no puedo y para que nadie más entre, tomo una llave que ellas tenían cerca para alguna emergencia. Lo malo es que ahora que la gente que pasaba por la calle me ha visto, ya no puedo dejarla allí, por temor a que alguien más la tome y entre a la casa, así que me la llevo. De ahí pasamos por el centro, a la casa de Gary y Roy y esa sí que siempre está abierta, a pesar de contar únicamente con obras de arte y espejos. Seguramente está abierta por eso, para que las personas vayan a verse de cuerpo entero.
De ahí pasamos por un restaurante donde escuchamos a las personas en un debate. Las mesas están colocadas a ambos lados de un pasillo y los de un extremo (izquierdo, al fondo) discuten con personas del otro, al lado derecho cerca de donde yo voy pasando.

sábado, febrero 08, 2014

El botadero

Caminando por la calle veo a unos negros en un lote baldío. Sigo avanzando porque busco un lugar donde me contaron que había muchas cosas buenas que la gente tiraba y cuando llego ya hay otras personas allí rebuscando entre montones de ropa y zapatos. 
Creo que quien me contó fue Juaniguis, de este lugar donde botan VHS, zapatos y demás, pero como todo está a la intemperie, muchos de los videos ya no sirven. Estan en su mayoría colocados junto a la cerca de madera, pero como entre las rendijas se las trasmina la humedad cuando llueve y todo eso, muchos están achicharrados, torcidos, suenan hueco y no creo que se puedan ver en un aparato reproductor. Reviso la enorme cantidad de títulos y muchos se me hacen conocidos, pero sigo viendo. Hay muchos zapatos muy buenos. Me pregunto si Vincent será capaz de usar zapatos de aquí si los viera. Quizás no.
Yo busco algo porque solamente traigo un short y sandalias, pero no encuentro nada que tenga par. Veo una trusa gris que parece nuevecita, pero al verl apor detrás tiene una mancha húmeda, como que quien la dejó allí estaba sudando antes de quitársela.
Al lado de esta esquina vive una familia hispana, pues su ventana da al lote y los escucho hablando español.
De pronto aparece un trío bailando y cantando. Uno de los muchachos me recuerda a Patrick Swayze y la muchacha a Molly Ringwald, pero es rubia. Cantan algo muy guapachoso en el estilo de ''sopa de caracol'', pero ella termina sus estrofas remarcando con cosas como ''me mío en la leche'' y ''olí'', que me imagino es en referencia a grosería que se dice en España sólo cambiando orinar por defecar y olé. 

viernes, febrero 07, 2014

Cojines de canutillo

Desde la venta de banqueta que tiene una de mis vecinas escucho la voz de una de Las Guidry como manifestándose o invitando a los demás a hacer algo. No entiendo cual es la causa, pero me pregunto que es lo que las habrá impulsado a salir a la calle a protestar.
Yo traigo unos cuadros o algo que se cuelga a la pared pero que tiene tela y motivos florales. Esto lo conseguí de la misma mujer que hoy tiene esta la venta de garage, así que espero no crea que lo que yo traigo lo tomé ahora de lo que ella vende. Al final decido que si eso pasa, le dejaré lo que traigo y quien quita y ella pueda venderlas.

En eso se aproxima a mí una mujer que me pregunta si en esta casa hay niños, pues quiere hospedar a su nieto aquí durante un tiempo. Sale la dueña y le pregunto, pero para entonces, la señora que me preguntó a mí, ya no está. La dueña de la casa no albergará a nadie, dijo.
Buscando a la otra mujer, recorro los pasillos de lo que ahora es una venta como de tianguis, hasta con techo y todo. En uno de los locales veo lo que parecen ser cojines de canutillo, aunque también podrían ser bolsas llenas de este producto, pero no, si lo fueran estarían demasiado pesadas. Son cojines. Hay muchos. 
Sigo caminando con un carruchito donde llevo varios libros y paso por enfrente de Mr Fred, donde también tienen libros, entre ellos uno lésbico que en el título lleva el nombre de LEDA y me imagino que a alguien se le ha ocurrido relacionar a ese personaje mitológico con otras mujeres. Caray, lo que hacen algunas personas para sacar dinero. 

Doy la vuelta y paso por la venta de Mr Fred, veo que libros tiene y sigo mi camino.
Creo ver a Juaniguis en una bicicleta y lo llamo, al voltear, veo que es un hombre asiático con unos chorcitos muy cortitos que al pedalear muestra gran parte de sus nalgas.
Entro a una especie de parquecito que da hacia un complejo de departamentos y ahí veo a varios chinitos, uno de ellos orinando pero no alcanzo a ver su minúsculo pene.

Una vez dentro del complejo camino derecho tratando de regresar a mi casa y a ambos lados, afuera de sus apartamentos, veo muchachos besándose, dos o tres parejas, pero conforme avanzo, las caricias suben de tono. Un muro obstaculiza mi camino y para poder seguir debo trepar y asirme a un barandal que sube y donde casi no hay espacio para caminar. Abajo hay una alberquita estrecha que se extiende a lo largo de la pared, o sea que si caigo podría no lastimarme, pero de todos modos temo. Sigo avanzando y llego al fin de este recorrido y a mi derecha veo varios muchachos que tratan de tirarme. Hacia adelante hay una enorme alberca y después de ella más apartamentos. Uno de los muchachos me dice que ya no puedo seguir, que donde ellos están es un tobogán y es cierto. Veo como gira hacia la izquierda para desembocar frente a la alberca. Los muchachos empiezan a resbalar para que yo los siga pero la superficie no es lisa, el tobogán está hecho de piedras no aniveladas que me imagino me lastimarán al ir resbalando. No siento la caída pero una vez en el agua por más que nado no encuentro la superficie. Veo muchas personas nadando encima de mí, hacia donde se ve más luz, todas buscando salir a flote y nada.
Muero ahogado.

jueves, febrero 06, 2014

Fernando vive con Sandy

Sandy (Sandra Chávez) me llama para pedirme que le ayude a pintar parte de su casa. Cuando Gerardo y yo llegamos allá, veo que con ella vive Fernando Sagástegui. Me da gusto verlo. Sandy me explica cual es la parte que será pintada de color negro, y es una franja de adorno que recorre cierta área de un extremo a otro. Parece que anteriormente esa parte era de un material corrugadito sobrepuesto y hay unos tornillos. Antes de pintar habrá que remover los tornillos y descubro que cada tornillo entra en dos pijas o taquetes metálicos. Sandy lo enfatiza, así que le afirmo que todo quedará tal y como está ahora, nadamás que del color que ella quiere.

Me acerco a Fernando y le digo, siempre quise preguntarte si lo que decían era cierto, y que tú veías cosas, viajabas o te enterabas de lo que estaba pasando cuando estaban en coma y dice, no, nada es como nadie se lo imagina, pero después te lo cuento.

El y Sandy me van a dejar a mi casa y Gerardo y yo subimos al auto. Gerardo lo hace rápidamente por la puerta trasera izquierda pero yo tengo dificultad porque no hay asiento trasero y casi no hay espacio para pasajeros. Subo y trato de acomodarme, pero me resulta casi imposible. Un poco después me dejan en casa y al despedirme veo que Sandy se parece a Donna Summer. Me alegra que Fernando se vea feliz.

En casa de alguien, me encuentro con unas mujeres que venden pasteles o cosas para hornear. El paquete incluye todo lo necesario, y además frutas y verduras de un puesto cercano. Miro las bolsas, busco las nueces y que todo esté ahí pero no me convence. Me retiro a mi casa sin comprar nada y cual será mi sorpresa cuando al poco tiempo, llega otra mujer con los mismos productos. Le pregunto porqué no vino la misma persona a quien ví en la otra casa y dice que ella la envió. Reviso todo cuidadosamente de nuevo y le pregunto por las nueces, pues lo único que veo son unas bolas que parecen piernas de pollo frito y me dice que esas son, pero que hay que molerlas.

miércoles, febrero 05, 2014

La casa en la playa

Siento que llegarán algunas personas que no deseo entren a mi casa y empiezo a cerrar las puertas, pero son muchas por la cantidad de pasillos. Algunas ventanas son grandes y al cerrar, la llave como que se dobla y tengo miedo que se rompa. Tengo que usarla con mucho cuidado.

Melissa McCarthy me acompañará a nuestra casa a la orlilla del mar, me preparo imprimiendo un documento con fotos que después colocaré con una vela (llevo varias en caso de que me las apague el aire). Busco un encendedor y saco el documento de la impresosa y no es el que yo deseaba, seguramente cometí un error al imprimirlo. Melissa quiere que salgamos tarde, como a las 9 y media porque quiere empezar a bailar como a las 12, pero a mí esa hora me parece muy tarde. 
Como ella quiere aprender español, le digo que ella podría ser Melissa Martínez, y que debería esforzarse a hablar español con quien quiera platicar. 
En eso, se nos presenta una mujer que desea aprender inglés y mientras conversamos los tres, sus dos niñas, vestidas de sombrero (el vestido es como un tubo que se agranda abajo. La parte del torso es la cola y la falda es el ala. El cinturón viene siendo la cinta que los separa), juegan sin caer al agua que cae dentro de una alcantarilla, como si la calle hubiera estado inundada. La mujer dice que acaba de perder un hijo, le preguntamos que que edad tenía y dice que una semana. Ella y Melissa hacen planes y le digo a mi amiga que si quiere hasta puede quedarse a vivir una temporada en la casa del mar.
En el vocabulario de la mujer escuchamos la palabra ''guey'' para referirse a las personas.

martes, febrero 04, 2014

Verduras congeladas

El niño de mi vecina me está ayudado en la casa y trae una bolsa negra de esas de basura llena de comida congelada. Yo la reviso y le digo que no todo lo que está ahí me sirve. Llega su mamá (que no es mi vecina) y le digo que no, que a mí no me gusta la coliflor, y que los plátanos tampoco deberían estar congelados. Dejo lo que me sirve y coloco lo demás en otra parte.

En la alacena acomodo varios botecitos con miel de acuerdo a su tamaño. Unos son como los del osito y otros más grandecitos.

lunes, febrero 03, 2014

Me encontré un perrito

Por la calle me encontré un perrito de color beige con café. Se ve como que tiene pulgas. Veo que tiene su medalla en el collar con datos a donde reportarlo y llamo. Más tarde pienso llevarlo a la casa, pero temo que mis perros no lo reciban con entusiasmo y lo dejo en la puerta. Cuando salgo, ya no está. Veo que alguien se lo ha llevado jalándolo de la correa y aunque se que su dueño podría venir a buscarlo más tarde, no sigo a esa persona para que lo devuelva. Junto a quien se llevó el perro va un grupo muy numeroso de gente como si fuera un desfile. O un circo.