viernes, noviembre 30, 2012

Donde estén dos está Dios

Mi tía (mami) duerme entre el desorden de la habitación, mientras Gerardo y yo nos intercambiamos videos en nuestras laptops. La mía, aunque es pequeña (rectangular) como una grabadora de audio cassets está aún conectada a la pared, y tengo un enjambre de cables que al jalarla más hacia mí cuando la pantalla se pone negra y no veo nada, se desprende el cable y un poco el librero. Me levanto de donde estoy para conectar el cablecito y asegurar el librero a la pared de nuevo, pero me faltan piezas y me sobran otras, como un espejo largo que no creo sea para colocar nada encima, pues se rompería.
Lo dejo como mejor puedo y cuando volteo de nuevo hacia el sillón, ya Gerardo acomodó las cosas y ya se ve la otra cama, los sillones, etc. Gracias, le digo, siempre estoy pensando en hacerlo pero nunca lo hago.
Abro de nuevo mi laptop y la parte de arriba, como es angosta, se despliega frente a mí hasta formar la pantalla, con cuatro o seis piezas verticales elaboradas de un material similar al de los protectores solares para autos. Como está llena de polvo trato de limpiarla con un trapo pero se revuelve más. Desde la cocina, Gerardo me dice que la golpee y sí, veo salir el polvo por ambos lados, pero entonces se le desacomoda lo que tiene adentro cada panel, una pieza de vidrio y que debo ajustar para poder ver la pantalla.
Me pregunta si tengo un video llamado ''padre e hijo''. Lo acabo de ver pero ahora no lo encuentro para enviárselo.
Afuera, veo que Lynn llega y se va. Frente a un negocio hay un grupito de personas con una grabadora alabando al señor. Deben ser pentecostés pues lo que dicen me resulta familiar. Gerardo me pregunta si eso es permitido y le digo que sí, que mientras lo hagan cerca de donde viven, en este caso afuera, no hay problema, pues si donde están dos está Dios, ahí con más razón, pues hay como cuatro personas. Le cuento de mi vecino Juver (en este caso ex-vecino) que hace los cultos dentro de su casa.
Regreso adentro y veo que mi tía se ha levantado y que el librero está cayéndose, pues ella hizo algo que lo despegó de la pared. Afortunadamente no se rompió nada. Preocupada, sólo hace un gesto de ''lo siento'' pero no habla.
Pasa de la media noche y Gerardo ya se va. Quiere que suba con él a su auto, pero se acercan varias personas (como de rancho) de las del culto a pedirle una matita de sábila que está en una jardinerita al borde de la calle y él, creyendo que es mía les dice que sí. Llego yo a explicarle a la señora que son de mis vecinos, que yo me acabo de cambiar y que aún no planto nada, que más adelante tengo planes de hacerlo. Mis vecinos están tan cerca, que sus jardineras parecen estar del lado mío. Al final Gerardo acepta darles un aventón a estas personas y suben al auto dos señoras grandes, una niña y un niño, pero aún faltan otro señor y al último una señora más (ya mayor) quiere irse. Se acomodan como pueden porque el auto no tiene asientos, y como las dos señoras quedaron en ambas ventanillas, los niños enmedio, el señor se acomoda como puede a sus pies y para la última señora yo les ofrezco una toalla, para doblarla y usarla como asiento, pero alguien de atrás le pasa un cojín verde de terciopelo y le digo a Gerardo, yo mejor no voy, al fin que aquí vivo, para que me llevas si después me vas a tener que volver a traer, se te va a hacer muy tarde...

martes, noviembre 27, 2012

Mi tío Alfonso

Una mujer que de momentos es una persona y de repente otra, me acompaña caminando por las calles de Linares como Dora Emelia, pero después, al subirnos a una combi blanca, pequeña de sólo 4 lugares es Angélica María. Recorremos un barrio donde vivíamos antes de irnos a la calle 5 de mayo y le rpegunto, recuerdas que antes vivimos aquí? 
Hay muchos bares y borrachos y de pronto le digo, mira, allá viene tío José, y poco después, junto a él vemos a tío Poncho, muy guapo, de gran bigote tipo Tucán de Tijuana y cabello canoso larguísimo. Como tiene prisa en irse, ya ni platicamos con él, pero José después de dejarlo, se viene a la combi con nosotros y se sienta atrás. 
Saca una bolsita de plástico muy pequeña (1x2 pulgadas) y la aprieta de los lados para que se abra. Nos ofrece inhalar de su contenido, que creo es droga. Yo no deseo hacerlo, pero Angélica lo hace  aunque es la que va manejando así que yo también inhalo un poco.
Huele a tomillo, aunque veo que entre la hierba hay otras partículas que parecen rebabas de algo color rosa.
Entramos a una autopista elevada muy sinuosa y de un solo carril y le digo a Angélica que tenga mucho cuidado porque no quiero que nos caigamos y saz! Dicho y hecho, caímos!
Encima de otro auto pero seguimos caminando y ahora Dora Emelia y yo nos topamos así, a boca de jarro con doña Rosa y sus dos hijas. Sorprendidos todos, nos saludamos y pido a isabel, la rubia, que me escriba, pero al darle mi direccción me dirijo a ella como ''Olivia'' y se molesta porque no recuerdo su nombre. Ud es doña Martha le digo a su mamá, y entonces tú eres... le digo a la pelirroja grandota, demostrando que en realidad no recuerdo ninguno de sus nombres. Apenado me voy de allí y le digo a Dora que ni modo, y guardo en el sobre donde iba a anotar sus datos, algo metálico como una medallita o un dije.
Una vez en casa y con un chiquillo que se entretiene leyendo y coloreando libros, veo que los títulos son violentos y sexuales, lo que me sorprende, y le digo a Dora que en mis tiempos, qué esperanzas. En una de las portadas se ve a un animal caricaturizado empalado en el enorme y grueso miembro de otro animal. Y así son todas, con sangre y sexo, y él las lee como cosa de todos los días.

viernes, noviembre 23, 2012

La nube negra

Olga Laura y yo estamos en casa y cuando salgo veo una nube negra enorme que se acerca.
Le aviso y salimos corriendo porque se está inundando la casa y afuera vemos un montón de delantales negros pequeños como de dos bolsitas, que me imagino deben ser de algún restaurante, todos mojados y en un montón. Tomo algunos y los echo hacia adentro de la casa para después.
Seguimos corriendo entre las personas y nos encontramos a Angélica. Ella lleva puesto un vestido con falda de tablones y está muy delgada, o sólo que sea el cinturón y los zapatos de medio tacón, el caso es que se ve bien aunque ande corriendo.
Nos tenemos que cambiar y a mí me encuentran unos pantalones de hule como los de pescar, pero rabones, bien grandes, me quedan nadando y no se que broma hago al respecto. Olga Laura se pondrá la parte de arriba y en eso se nos pierde Angélica. La buscamos, pero la vemos a lo lejos con su vestido volándole con el aire y la nube negra que oscurece todo se va pasando.

jueves, noviembre 22, 2012

La contraseña

Instalan algo en mi casa y platico con el técnico. No se si es una alarma o algo similar, y recuerdo lo que me contaron o lo que supe de los técnicos cuando se quieren propasar. O tal vez ellos no sean quienes inician las cosas sino quienes viven en las casas.

Mi Contraseña es 8LU3 (BLUE) y aunque trato de que nadie pueda adivinarla agregándole STEEL o algo así, dejo la mezcla de letras y números por si acaso. Se me derrama el ácido y temo estropee los muebles o el suelo.

Mi trabajo está cerrado y leo en un idioma diferente que parece portugués, la fecha en que se cerró esa ventanilla (que parece estar en el medio de un deshuesadero de autos.

Una perrita o perrito chihuahua está demasiado cerca de los míos y no puedo controlar a Rusty porque no trae su collar y se me resbala cuando trato de agarrarlo.

martes, noviembre 20, 2012

Domitila es Clodomira

Voy en un autobús con alguien, y por la ventanilla veo que afuera, en una televisión, ven a la india Clodomira (que en realidad es Domitila. la reconozco por sus trencitas, aunque se ve muy gorda y las lonjas se le mueven por toda la cintura. Trae un gran vestido azul adornado con encajitos como los que usaba Doña Paz en Los polivoces). Le digo a quien me acompaña, que puede ser Olga Laura, mira, allá están viendo a Clodomira!

Después entro a una panadería donde presentan un show con los muppets de Tv azteca, y la muchacha que se pone el guante del muppet se queja de lo mucho que le lastina los dedos cuando tiene que hacer que el muppet mueva los labios, pues está hecho de alfombra vieja. Cuando yo tomo al muñeco, trato de meterle el brazo por abajo y ella dice, ah! así es! Yo se lo estaba metiendo por acá (una abertura a mediación). De cualquier modo con los dedos pulgar e índice, no es posible hacer que el muñeco hable y mueva las manos al mismo tiempo. Es muy incómodo y entiendo lo de sus quejas.

En el cine, la dulcería está al entrar y es tan amplia, como amplia es la pantalla, que está situada justo sobre ella, por dentro. Voy hacia una puertita a la izquierda y entro, veo a toda la gente sentada en sus butacas y aunque no subo y doy vuelta como para ver la pantalla, de todos modos se ve, y es como me entero de las nuevas películas que están próximas a estrenarse. Salgo a la dulcería de nuevo y después a la calle a buscar otro cine.

lunes, noviembre 19, 2012

El amor inesperado

Algo pasó en mi casa que han venido mis vecinos los Reyes a preguntarme si voy a sacar la basura o no. Estoy caminando con mis perros pero Rusty no trae correa, así que con él cargado como una sandía, tengo que hacer las cosas que debo. Entonces me doy cuenta de que toda la basura está aún aquí y no se sacó a la banqueta. Bueno, otro día lo haré.

No sé si esto sucede en mi casa o en otra donde estoy de visita (porque ya no traigo al perro), pero parado en la puerta, siento que alguien se acerca a mí por detrás y tomándome del rostro me da un beso, y después otro tan fuerte que me aprieta los labios contra los dientes. Es Alberto. Me sorprende, pero me sorprende más ver que es él mismo quien se acerca a nosotros desde la calle. Al final no estoy seguro quién me besó, si fué Alberto o fue Fernando, pero abrazo a los dos y les digo, nunca pensé que seríamos pareja los tres!
Entonces entramos a la casa y empezamos a colocar sillas y cojines alrededor de la mesa, como si fuéramos a comer pero somos más que las sillas que hay. Allí ayudando anda Rodolfo. Coloco algunas sillas pequeñas, moviendo otras que alguien trajo y unos cojines. Hay, además de las sillas del comedor, dos clases de sillas pequeñas y cojines de brocado en un tono verdoso haciendo un semi círculo como si quienes no caben a la mesa deban comer en el suelo.
Afuera, tengo que cortar unas yerbas de una jardinera y se vienen todas juntas como si fuera enredadera. las coloco en mi carrito para llevármelas a casa. me llevo además algo como papel o material que estaba sobre la tierra alrededor del arbusto. Después espero que el viento limpie el regadero de tierra que dejé...

domingo, noviembre 18, 2012

Una lista inconclusa

Tengo problemas en mi trabajo porque alguien me acusa de algo. No recuerdo si es porque hago cosas personales en tiempo de oficina o porqué. El caso es que yo estoy haciendo una lista de artistas y en una página caben 80, yo quisiera que cupieran todos, pero me quedan como 25 para otra hoja. Algunos de los últimos de la primera página ya ni son artistas, creo que estoy tomando nombres de cualquier parte, hasta de actores porno.

sábado, noviembre 17, 2012

Viaje espacial

Formo parte del equipo que hará un viaje espacial como nunca antes, mucho más lejos de lo que se ha llegado hasta hoy. Yo, encomiendo mi alma a Dios y le digo que sea lo que él quiera. Voy con el comandante y le pregunto si no hay problema con las cosas que llevamos, pues en el área de la cocina, hay muchísimas cucharas, etc. colgando y no sé si tengamos que guardarlas en algún cajón. El dice que no, que todo puede quedarse como está.

Formo parte de una telenovela que ya se había terminado de rodar pero me incluyeron en los flashbacks. Hago mis escenas enlas oficinas porque se trata de una ecuela y hay muchos estudiantes, pero andamos haciendo algo, sacando o cambiando algunos documentos en la oficina de los directores. Debo salir sin que nadie lo note pero veo que llega mucha gente y me extraña, porque no debería haber nadie. Entre ellos veo a Mariana Seoane que al pasar por la puerta y verme ahí sentado me dice, qué brazotes! Y sigue de largo. No sé como vayan a editar esa escena. Salgo y veo mi reloj. Son pasadas de las 9 de la noche. No sabia que aquí hubiera clases a esta hora.

viernes, noviembre 16, 2012

Necesitamos elevador, o ya por lo menos, escaleras

Cuando llego a mi casa en Linares cierro el zaguán pero alguien me dice que no lo haga, que mami no se encuentra por ningún lado. No sé desde cuando la anden buscando pero cuando entro a la cocina allí está, preparando algo y con bastante masa en una bolsa de plástico, de donde ha estado agarrando. El tamaño de lo que queda de masa es como el de una almohada, más o menos. Me siento a la mesa y le digo, señalando hacia un rincón, que un día nos deberíamos de poner a limpiar, poco a poco, empezando desde allí. No veo la cortina que dividía la cocina donde se guardaban cosas detrás.

Mi edificio de departamentos tiene una parte inhabitable, o ''condemned'' como dicen acá. Como si se dividiera en tres partes, toda la tercera parte y la mitad de abajo del centro no está en buenas condiciones. Y la fachada es muy bella, como si antes hubiera sido un edificio importante. También hacia atrás tiene bastante patio con césped, como dos terceras partes más de lo que ocupa la construcción.
Para subir no hay escalera ni nada, subimos algunos vecinos y yo trepando y agarrándonos de unas varillas o del barandal de fierro del balcón. Le digo a uno de los muchachos que neceitamos un elevador o algo. Arriba hay junta o fiesta o algo porque muchos vecinos están sentados en el pasillo, afuera de sus casas y alguien dice que como mañana será el día del veterano, lo celebraremos ofreciendo desayunos para todos. Que nadie cocine, pues yo prepararé el almuerzo. Entonces empiezo a preguntar cuanta gente vive en cada departamento. En el primero hay cinco personas, el dos está vacío, en otro hay otras cinco, en uno vive una muchachita sola, hay otro más vacío, etc. Son 7 departamentos y en total 25 personas.
Arriba, empezando por el 8 ya no sé cuanta gente hay en total ni cuantos vacíos hay, porque una de las muchachas, que está con su novio, cuando le pregunto si él también desayunará aquí se molesta y dice, claro, por supuesto que desayunará aquí, y me dice su nombre, pero no recuerdo si es Lana Gaydri o algo parecido. Después llega otra de las vecinas y me confirma que su pareja también desayunará aquí.

En un tablero veo varios aviones y entre ellos uno con el número 15 que dice es TTA o TAA, seguramente es TAA (Total aircraft authorization)

jueves, noviembre 15, 2012

El hijo de Penny

Estoy en casa cocinando una carne en su propia charolita de plástico, pero como pienso que puede deshacerse, la paso a un sartén metálico.
Veo a un muchacho llenando cajas con ropa sucia que me dicen piensa ir a lavar, porque ya se le ha acumulado bastante. Veo trusas, ropa interior, todo sucio.
Salgo a la calle y él me pide que le cargue un paquete de ropa sucia parecido a un tanque de gas o algo y que trae en un diablito. Por lo visto no quiere hacer nada por él mismo. le ayudo con la ropa pero espero que no me pida que yo se la lave.
Estoy en un auto, con camisa pero sin pantalones y junto al nuestro se detiene otro automóvil de cuya ventanilla sale Penny, quien entra por la ventanilla del nuestro a decirle algo a su hijo, el de la ropa sucia, y aprovechando el viaje, la abrazo (estoy debajo de ella). Penny se emociona y platicamos.
Antes de que Penny entre, yo me pongo los pantalones como puedo, batallando porque dentro del asiento trasero es incómodo y me queda la bragueta abierta. Me la cierro cuando su hijo se sienta junto a mí, a mi derecha para poder hablar con ella más cerca.
Parece que él abrirá un restaurante y andan colocando anuncios por la calle en forma de barcos, con su teléfono. Seguramente venderán pescados y mariscos. Penny coloca un barquito sobre el tubo metálico de un semáforo y regresa corriendo al auto de nuevo.
Yo me quito del pecho unas medallas o unos crucifijos y se los doy al muchacho, pues creo que son de él. 

miércoles, noviembre 14, 2012

La tormenta

Durante una tormenta muy fuerte, dejo a los perros en la casa y salgo a un cuartito adyacente, donde está Mami y parte de la familia. Desde allí vemos cómo se mueven los árboles y escuchamos los ruidos de algunos de ellos al caer. Regreso a donde dejé a los perros y veo que tía Concha ha bloqueado la puerta con unos sillones forrados en una tela con flores amarillas.
Veo que casi no ha entrado agua al piso y me quedo allí.

Después, veo que con mis dos perros hay un lobo y como no está agusto, lo dejo en libertad, aunque ahora temo que le suceda algo perdido en la ciudad. 

martes, noviembre 13, 2012

Las calles desiertas

Salgo a la calle y la veo desierta, me imagino que será debido al día festivo, pero aún así, no pudo haberse ido todo el pueblo...

lunes, noviembre 12, 2012

Cine en 4ta. dimensión

Estoy viendo una película que me hace sentir que estoy en medio de la acción. Se trata de un barco y muchas personas estamos en el agua. Yo siento como si estuviera dentro del agua, pero me da gusto saber que es una película y que no me van a comer los tiburones ni me voy a ahogar, etc.

Me lleva la corriente y me deja cerca de otras personas que como yo, disfrutan de esta experiencia. Me encuentro con una pareja y platico con ellos de lo maravilloso que es disfrutar del cine. Ella se mantiene muy cerca de mí y después de un rato me ofrece un cigarro. La marca es Kent y aunque la cajetilla es del tamaño de una caja de CD y gruesa como de una pulgada, el cigarro que extraigo de ella es más corto de lo normal. No sé como en este cine se permite fumar (aunque sentimos que estamos dentro del agua) pero enciendo el cigarro con el de ella, que parece un churro de mariguana, enrrolladito de ambos lados.

sábado, noviembre 10, 2012

Accidente virtual

Voy en un camión, no sé si urbano o de pasajeros, que nos cambia de repente, nos bajamos y abordamos otro. Yo pregunto porqué y me dicen que porque el otro chocó y todas las personas murieron. No lo puedo creer, en ese otro iba yo con mi mamá.

Sigo averiguando qué pasó en realidad con ese camión y más tarde me encuentro con mi mamá, le comento lo del accidente y reimos...

viernes, noviembre 09, 2012

Invitados y familiares

Mi casa está vacía a excepción de la computadora (o quizás la televisión, que uso como monitor) y cuando ando afuera, me preocupo porque no recuerdo si cerré bien la puerta o se quedó abierta. 
Por ahí cerca veo a dos muchachos y les ofrezco quedarse conmigo. La puerta estaba abierta y ninguno de ellos se había atrevido a entrar. Trato de ayudarlos. Veo que todo está en orden, pero después llegan más personas, familiares de los muchachos.


miércoles, noviembre 07, 2012

Claudio y la canoa

Platico con Claudio. Estamos solos en algo que parece una canoa o un bote angosto. Yo salgo y entro mientras platicamos y nos reímos de tonterías

lunes, noviembre 05, 2012

Halloween en noviembre

Voy en camión a ver a Fernando Sagástegui. Cuando llego al lugar donde él se encuentra recuperándose de su inconciencia profunda, Martha anda por allí y platicamos mientras ella sigue haciendo una y otra cosa. Cuando yo menciono algo en particular, Fernando salta sobre mí, lo sostengo y empieza a comportarse y a platicar como si nada. Llamo a Martha para que venga a verlo, pero para cuando ella llega, dentro de nuestra conversación dije algo que lo volvió a hundir en la inconciencia. Martha no me cree que se haya levantado pero se queda allí, de casualidad vuelvo a decir la palabra (creo que es el nombre de Jorge) y Fernando vuelve otra vez en sí. Juntos, Martha y yo lo ayudamos a sostenerse en pié y ya no regrersa a la cama.
Me doy cuenta, sin embargo, que sólo puede caminar donde el espacio sea amplio, pues si es reducido como el filo de las banquetas o si hay dos líneas paralelas su cuerpo se derrumba. Caminamos con él como si fuera un muñeco de trapo, porque en ratos está bien y en ratos de desvanece. Creo que ya estamos empezando a entender cómo mantenerlo de pié. 

Después la ayudo a acomodar las cosas de varias bolsas de papel que deben organizarse y utilizo el mostrador de la cocina. Empiezo por sacar de las bolsas todo lo que sean figuras de caballitos, los hay de varios tamaños. Después veo un muñeco de Aquamán de los años 50s que es idéntico a otro de los 90s, sólo que el color es diferente. El viejo tiene otro tono de amarillo, más ocre. Así sigo acomodando todo en el mostrador hasta que ella viene y me da una cajita transparente de plástico, con dulces, chocolates y otras figuritas dentro. Los chocolates, que debían estar en un papelito como los bollos, andan todos regados dentro de la cajita y yo la abro para acomodarlos y ver que nada se vea fuera de su lugar. Me imagino que son para Halloween, porque hay un paquetito largo como de chicles, que tiene la figura de un esqueleto pintado afuera. 

sábado, noviembre 03, 2012

Cerebros expulsados

Luz María no puede ser invitada a la boda, eso, o tendra que ensayar por skype o algun sistema con video. No sólo vive lejos sino que no se puede confiar en ella, ya tiene una niña y todavía no sabemos quien es el papá.
Dentro de la casa está el niño enfermo que se hizo del baño y apesta muy feo, dicen que se ven cerebros o algo así dentro del excremento.
Afuera, un animal se hizo también y no estoy seguro,pero como también huele muy feo pienso que se trate de lo mismo y que también se vean pedazos de cerebro o algo así.

Huéspedes no invitados

A solas en casa recuerdo de pronto asegurarme de que todas las cerraduras están en orden, mi casa está en un segundo piso, en esquina y tiene varios pasillos por donde se llega a ella.
Veo por la ventana a las personas que deambulan por la calle, parejas, muchachos que se dicen cosas, muchachos montados en el cuello de otros, etc.
Regreso cerrando y preguntándome como es que algunas cerraduras están abiertas, las cierro.
Apago aparatos como el radio, enciendo la televisión y veo que hay.
Escucho ruidos y salgo con cuidado para ver que sí, hay alguien en casa. Primero veo al muchacho, me parece inofensivo, usa lentes y anda en la cocina haciendo algo. Al acercarme veo a su esposa. Han puesto la mesa con gran variedad de comida (un pollo entero en caldo, etc). Les pregunto qué hacen en mi casa y dicen que como se acaban de cambiar y la suya aún no está del todo lista, se les ocurrió quedarse aquí. 
Les digo que esto ya ha pasado en otras dos ocasiones, la primera en la que fui yo quien invadió una casa ajena y la segunda cuando me encontré a un hombre creyendo que la mía era también su casa. Me siento con ellos a comer algo mientras platicamos y me extraño de la cantidad de alimentos que han preparado mientras yo ni sabía que estaban allí, en la cocina.