jueves, septiembre 29, 2016

Atrapados sin salida

Estoy atrapado con un grupo de personas y tenemos que hacer algunas tareas para poder ser liberados. Como en una especie de experimento.
En alguna ocasión paso por debajo de unas teclas enormes y alzando la mano hago sonar algunas como un piano gigante.

Después bailamos música disco y yo discuto con una mujer el nombre del grupo y ella no me cree, por lo que se lo tengo que demostrar. Está escrito por allí en una orilla.

De allí nos pasan a la casa de alguien desde donde se ven las calles y demás casas y me pregunto porqué a nadie se le ha ocurrido escaparse por una de las ventanas.

Más tarde platico con el matrimonio que fui a ver una película acerca de personas que eran víctimas de un experimento y lo que debían hacer para salir de ellí, riendo para mí pues seguramente estoy contando mi propia experiencia.

Salgo rumbo a mi casa y veo que el semáforo ya va a cambiar pues parpadea, así que corro para llegar al lado de enfrente y a mi izquierda veo a muchos estudiantes caminando hacia su escuela. Debe ser aún muy temprano. Sigo mi Camino esperando ver algún camión urbano o algo, mientras pienso que el matrimonio y los niños me pueden estar viendo desde su ventana y volteo hacia donde están sonriendo

martes, septiembre 27, 2016

20 años no es nada

En Linares, camino por la calle Libertad y una mujer me ve desde adentro de un negocio como de dentistas y creo reconocerla. Cruzo la calle para saludarla pues al principio creo que es Olga, la hermana del arquitecto pero no, resulta ser otra persona que no recuerdo su nombre o de donde la conozco. ¿Cómo supiste que era yo, le pregunto, han pasado 20 años!

Platicamos y echo un vistazo al interior, pero tampoco reconozco o recuerdo a nadie allí.

Ella toma un sobre que traigo con bastante dinero y empieza a escribir sus datos (el sobre tiene otras cosas escritas allí), pero le digo que no lo haga, porque ese es un dinero que tengo que llevar al banco por encargo. Mejor le doy otro donde le digo hay 20 dólares.

Le digo que yo vivo allí a la vuelta, y le señalo hacia donde está mi casa, y le digo que no es esa pared azul, pero la otra gris más alta tampoco,es la que está enmedio, y desde aquí podemos ver el patio. Sí llega hasta media cuadra le digo.

Una vez en casa, encuentro unas tarjetas, una de presentación y otra como de descuento de un lugar llamado "Central Services" y entonces como que recuerdo a Scott, alguien que trabajó con nosotros y a quien seguramente nunca le llamé.

lunes, septiembre 26, 2016

Un hombre llamado Teresa

Como tengo otras cosas que hacer, mando a otras personas a ayudarme a limpiar la casa de Gary y Roy. Después voy a cobrar o a disculparme, pues no se como habrán hecho el trabajo y encuentro que Gary ahora es toda una mujer y se hace llamar Teresa. 
No se ve mal. Tiene el cabello lacio muy largo y me dice que no hay problema. Veo que aún hay algunas manchas en la alfombra como de café que se debieron haber limpiado y que hay una especie de cráter seguramente hecho con la aspiradora. 
Yo quisiera hacerlo pero tengo que irme a la escuela de alemán y ni libros traigo porque los olvidé y no tengo tiempo de ir por ellos. 
Gary se quita el cabello y me confiesa que es él. Le digo que jamás lo hubiera creído porque no se parece. La verdad es que se ve muy bien.

Me regala algunas cosas y me dice por donde tengo que salir. Camino entre pacientes y enfermeras y ellas me indican una pequeña puerta que al entrar tiene un panel acrílico transparente en el piso y debajo de él algo que al principio creo son arañas muy grandes, pero que después veo son gatitos. Sigo gateando por lo que parece arena y al fin salgo a la calle y una vez allá, recuerdo que dejé mis cosas y tengo que regresar por ellas. Qué lío!
La entradita es angosta y hay una escalinata muy difícil antes de entrar al área de la arena, que ahora creo hasta tiene caca de gato.
Después de tomar mis cosas y salir, las enfermeras me alcanzan para darme unos zapatos y otras cosas que no están a mi nombre, pero como ellas no saben, yo las tomo.

Le comento a Vincent lo de la equivocación que no pienso corregir y sigo mi camino.

sábado, septiembre 24, 2016

Casas en mal estado

Snoopy se está haciendo del baño dentro de la casa y lo saco a que termine. Me tardo en reaccionar y deja todo manchado ode excremento. Ahora tendré que limpiar y afuera también dejó todo empapado. Hasta parece que llovió de tanto líquido que se ve sobre el patio. A ver como hago para que no apeste.

Mi casa está deteriorada, el porche se está despegando de la casa y se tambalea, habrá que repararlo antes de que se caiga con todo y las personas que están arriba. Me pregunto si será posible arreglarlo sin tener que deshacerlo y volverlo a armar.

No hay escalera para bajar o la que hay está colgando como las de cuerda y temo bajar. Traigo a Rusty conmigo cargado y corro por vigas muy angostas que después hasta tengo que saltar y no creo poder llegar al suelo sin daños con todo y perro. Creo que ahí despierto.

Alguien se va y Olga Laura la despide, ahora yo tendré tiempo de investigar el asunto de los baños. En esta casa hay 15 piezas y me dicen que sólo tiene 12 baños, aunque una de las habitaciones tiene dos, uno es sólo el excusado y el otro es completo.
En uno de los cuartos tomo un pedacito de la pantalla de una lámpara y escribo "red room", para saber de donde lo tomé. Espero que nadie note que a la pantallita le falta un pedacito.
Olga habla de manera muy sexy con el papá de mi amigo y me da pena, pues le promete que irán o él dice algo de venir.

Sentado en la taza del baño veo que la pared de enfrente se trasluce en las uniones de los páneles y la claridad de afuera es notoria, ahí no hay que apoyarse, lo bueno es que mientras el piso no se hunda, todo está bien.

viernes, septiembre 23, 2016

La hermana de Rigoberto

Salgo de la casa y me despido a través de la puerta de cristal, a señas, de una mujer que desayuna. Se parece a Ruby Jones. Le digo desde afuera que voy a ir a ver  su esposo y ella me dice que le diga que lo quiere mucho.

Ya viene el camión y me apresuro, pero ella sale para seguir dándome instrucciones y hasta recorre un buen tramo conmigo mientras yo estoy aún afuera del camión en el estribo. No se como vaya a hacer ella para regresarse.

Dentro del camión, me encuentro con una muchacha que platica con otra persona y después le digo que yo a ella la conozco. Tendría qué, unos cinco o seis años y era muy pispireta. Más grande, se puso muy bonita, tenía las cejas gruesas como Salma Hayek. Le recuerdo de su hermana mayor de tez muy blanca como la seda (cera?) y dos hermanos mayores también. Aunque esta niña Rocha era morenita y muy graciosa, todavía conserva algo de su infancia.

Ella sonríe y parece recordarlo también, aunque ahora ya casi no se parece.

martes, septiembre 20, 2016

Dos fajos de dinero

Vivo en el mismo lugar donde estudio y cuando voy a la oficina a buscar algo, me llevo todo mi dinero en dos fajos muy gruesos, que después dejo al igual que una gran cantidad de CDs o DVDs grabados, escondidos en el escritorio mientras voy a otro lugar por un momento.

Entre tantos pasillos me pierdo y hasta entro por error a una de las habitaciones, causando que quienes viven allí me griten y les ofrezco disculpas.

Cuando llego de nuevo a la oficina ya todos los muebles han sido cambiados de lugar y no encuentro mi dinero, así que les pregunto, y una de las recepcionistas me lo guardó pero ahora no lo encuentra.
Cuando por fin lo hace, el dinero ya está amarrado con unas ligas y hasta pienso que seguramente tomó un  billete o dos de 100 dólares creyendo que yo no notaría la diferencia. Yo le digo que ese dinero es para pagar dos meses de renta (o colegiatura), pero al final tomo mis cosas y me regreso a casa. Tomo también un montón de fotografías que están en una mesita, donde aparece alguien como Kitty de Hoyos o Margarita Gralia, pero después me entero de que es uno de mis compañeros imitándola. Como no veo bien, me llevo todo a mi casa para buscar mis lentes, pero una vez allá resulta que ya los traía puestos.

Ahora quiero ir al Museo y me voy a México, guardando el dinero en una bolsa de plástico del super dentro de una sudadera que me coloco al revés para que nadie sospeche. 
Como no se dar por mí mismo, pregunto a una pareja que están cavando o buscando algo en un pozo ya hecho como para una construción y me dicen hacia donde tengo que irme.

Me dirijo hacia allá y desde donde están me corrigen el rumbo, pues el puente peatonal por donde yo creí que debía ir, estaba cerrado. Cruzo por el otro y es una fila para abordar un ferry, al que tengo que pagar al llegar, pero como es una cooperación voluntaria que debo echar en una pecera y para no sacar allí todo el dinero, prefiero no pagar. 

Resulta que no llego a donde quería y pregunto de nuevo, y varias personas me dicen que esto es... Xochimilco? les pregunto, y riéndose de mi ignorancia me dicen que no. Entonces les digo que yo lo único que conozco es el castillo de Chapultepec, porque estuve en él en una ocasión anterior, así que al tratar de regresar por donde vine, caigo al suelo y se me abre la bolsa, afortunadamente, nadie vio el dinero dentro y lo recojo, volviéndolo a guardar.

Como ando en un lugar que no conozco, me da miedo que me quieran asaltar.

lunes, septiembre 19, 2016

Barajitas de luchadores

Encuentro piezas de mi juego exin castillos y me pongo a jugar.
Quiero pasar toda la noche jugando y hasta estoy estorbando a mis tías, quienes quieren pasar por donde estoy. Encuentro más piezas y ahora quiero utilizarlas todas y vuelvo a empezar el juego. Además de las piezas de color beige hay unas negras y quiero hacer el castillo lo más grande que se pueda sin que se caiga.

Estoy afuera y llega un borracho y me asusto, guardo todo pero no puedo cerrar la puerta y resulta que el hombre ya está adentro. Cuando se sale lo dejo afuera y meto todo lo que se podría perder, máquina de coser, otro mueblecito, un contenedor grande con otra cosa dentro, etc.
Llegan otras personas familiares o conocidos mías y hablan con él. a mí me recuerda a un luchador y saco unas barajitas que tengo, para mostrarles la estampa para ver si es el mismo, rubio, de cabello larguito y con bigotes, pero después veo que hay varios parecidos. El no admite ser alguno de ellos, y en los años 80s muchas personas se parecían.

Después me sale un muchacho (flaco, que me recuerda a uno de los green brothers) con una navaja muy grande y afilada con la que me araña un dedo y un brazo para que vea su filo y me pregunta si no me acuerdo de él. Le digo que sí, pero que al principio no porque se ve diferente. El quiere dinero y se corta un poco el pecho. Me da miedo que se haga daño o me lo haga a mí y en eso ve venir a un grupo de personas como artistas y otras con micrófonos que las entrevistan y se dirige hacia allá. Yo corro a la casa y se los cuento a quienes estaban preocupados por mí.